Categoría: Sede y oficinas
BODEGAS BAIGORRI

SAMANIEGO - ESPANA

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30x30 Pietra Piasentina Rugoso
20x20 Asiago Mate

Año: 2003
Metros Cuadrados: 25000
Arquitectos: Inaki Aspiazu Iza

Colaborador: José María Alberola
Instalación: José Antonio Padillo
Estructuras: R. Lahidalga y Typsa
Superficie cubierta: 14000 m2
Coste total: 7.212.000 euros

Una linterna de base cuadrada, sobre la que está suspendida una cubierta en capas ligeramente inclinadas revestidas de cinc, representa lo único que sobresale de las Bodegas Baigorri.
Una caja de vidrio, completamente vacía, que acoge a los visitantes sumergiéndoles en un espacio que marca el límite entre el paisaje circunstante cubierto de cepas, en la localidad de Samaniego y de la Sierra de Cantabria, y la gran bodega creada en el terreno.
Este pabellón de cristal se instala sobre un basamento, asentado en el terreno, revestido de tablones estrechos y largos de madera, cuyo color parece constituido por los mismos pigmentos de la tierra que lo roza. El dualismo cromático implica a todo el proyecto: los tonos oscuros, cálidos, que desde la tierra contaminan la madera del basamento de la tierra, hasta alcanzar la zona más profunda de la bodega, donde se encuentran las barricas de roble; los tonos claros caracterizan los espacios interiores de cemento a la vista y, en particular, aquellas zonas que recogen las diversas fases del proceso y que necesitan de una buena iluminación.
El acero inoxidable de los acabados, de las maquinarias, y de las cubas de fermentación refleja la luz de los grandes aparatos iluminantes suspendidos, multiplicando el efecto de los mismos.

El interior de la envoltura adquiere un fuerte carácter monolítico debido al uso extendido del hormigón y a la coherencia cromática con la que ha sido elegido el gres porcelánico antideslizante que reviste todos los suelos, cuya elevada resistencia a las agresiones mecánicas, a los agentes químicos y su facilidad de limpieza, lo hacen perfectamente apto para soportar los esfuerzos a los que es sometido.
Ha sido elegida la Pietra Piasentina, de la colección New Stone, en el formato 30x30 cm. y Asiago, de la colección Graniti, en el formato 20x20 cm. - suministradas por GranitiFiandre - colocadas ambas en losas de espesor mayor (12mm), altamente resistentes y, por tanto, especialmente adaptadas a ambientes de producción como las bodegas.

La elección subterránea encuentra confirmación en la organización funcional, elaborada y definida en sección siguiendo las fases del proceso productivo. Procediendo de arriba hacia abajo, el programa de la bodega se desarrolla en tres niveles distintos. Las uvas llegan con los camiones que entran en el edificio y descargan en el nivel +0,30. Después de una selección de los racimos, el proceso avanza y el material baja a los niveles inferiores para la maceración, la fermentación, hasta la gran sala abovedada de las barricas.
La zona administrativa se encuentra en el nivel inmediatamente inferior de la linterna, y en ella se encuentra una tienda de vinos y de productos artesanales, una sala de proyecciones, una sala expositiva y otra dedicada a la degustación, cada uno de las cuales está separada de las otras por paredes transparentes.

La voluntad de sugerir un espacio único, un entorno que pueda ser percibido por los visitantes en su totalidad, se encuentra también en los planos inferiores, donde los entramados se abren y las conexiones verticales están aseguradas por grandes rampas cumplen también las prescripciones de las normativas contra las barreras arquitectónicas. La sección longitudinal muestra la unión entre la construcción y el perfil del terreno y el interior de las bodegas aparece como un enorme contenedor.
El espacio se puede recorrer fácilmente y el proceso de elaboración de las uvas puede ser seguido completamente.

Los elementos estructurales son en gran parte prefabricados, ya que las armaduras habrían sido muy caras para el tipo de estructura elegido por el proyectista, el arquitecto Iñaki Aspiazu Iza.
El uso de cemento armado precomprimido para los entramados ha sido necesario tanto por las elevadas cargas a las que están sometidos, como por los amplios espacios libres cubiertos.
El intento de reorganizar el edificio según un programa racional que siguiese perfectamente las exigencias del cliente y, al mismo tiempo, la voluntad de realizar una arquitectura atenta a las sugerencias del contexto, ha sostenido todo el proyecto.
El resultado es de absoluto respeto respecto al paisaje y a las hileras de cepas, que corren a lo largo de la superficie de la colina, parecen atravesar la cima como si no existiera ninguna interrupción.

Jacopo Maria Giagnoni

Extraído de Materia n°46 - CONCRETE ARCHITECTURE

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