Categoría: Espacios públicos
BOCCONI UNIVERSITY

MILANO - ITALIA

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Año: 2008

Fotos: Federico Brunetti La imponencia de la arquitectura milanesa, reinterpretada con sensibilidad "nórdica" a través de la luz y la fragmentación de volúmenes: es el insólito mix que caracteriza el reciente proyecto de ampliación de la Universidad Comercial Luigi Bocconi de Milán, obra del dúo irlandés Grafton Architects. La intención de Yvonne Farrell and Shelley McNamara, ganadoras del concurso internacional convocado en el año 2002, era, de hecho, concebir un proyecto que pudiera integrarse como una parte de la ciudad y que no se percibiera como extraño, es decir como una importación. Fascinadas por la solidez externa de la arquitectura local (que sin embargo esconde pequeños tesoros interiores) y por la vitalidad del cercano mercado del Broletto, las Grafton han diseñado el nuevo edificio como un complejo permeable y abierto a la ciudad, reflejando plenamente la vocación pública del campus universitario. El nuevo edificio ocupa una parcela rectangular de 70x160m, comprendida entre el viale Bligny y la via Roentgen, dentro del complejo universitario de la Universidad Bocconi, que se precia de intervenciones de arquitectos tales como Mario Pagano - autor de la primera sede del 1941-, Giovanni Muzio - quien se ocupó de la ampliación de año 1966 - e Ignazio Gardella, proyectista del edificio inaugurado en el 2001. En este contexto, la nueva ampliación funciona como un instrumento de filtro con la ciudad; compleja y fragmentada, dicha ampliación se compone de varios cuerpos, que se desarrollan en cinco o seis pisos a lo alto y que están unidos por un basamento común de tres pisos subterráneos. El resultado es un complejo articulado, definido por volúmenes compactos, suspendidos sobre patios y espacios semipúblicos, abiertos tanto hacia adentro como hacia fuera. El gran foyer del aula magna, los patios internos, las terrazas a distintos niveles, están definidos por superficies con grandes claros, por salientes, amplios cortes y aberturas que permiten que la luz natural entre y los ilumine. Los cuerpos que albergan las aulas didácticas, los despachos, la biblioteca y la gran aula magna, se encastran entre sí, creando en los intersticios pozos de luz que alcanzan e iluminan - casi con total luz diurna - también los niveles ubicados a nueve metros bajo el pavimento. Este articulado sistema, acristalado e internamente espacioso, está encerrado por una cortina compacta de piedra (desplazada respecto a los extremos de las dos arterias viales que circunscriben la parcela), creando así un espacio público externo, un verdadero estimulador de las actividades sociales, que funciona a su vez como filtro del caos de la ciudad y también como una guía, que invita al visitador hacia el alma interior del edificio. El extremo norte, che enfrenta la arteria constituida por Viale Bligny, está orientado hacia la vida pulsante de la ciudad insinuándose con una fachada que se transforma en un estratagema arquitectónico, para abrir así una "ventana hacia Milán", símbolo de la contribución cultural que la Universidad Bocconi brinda a la vida de la ciudad. El elemento dominante de esta vista, es el volumen sobresaliente e inclinado del Aula Magna, con una capacidad para mil personas y que funcionará como un verdadero teatro, con torre escénica y palco móvil. Su platea individualiza en el exterior un gran foyer, un espacio semipúblico, encerrado por una fachada de cristal extra-claro, extremadamente ligera, que gracias al particular sistema estructural, deja a la vista sólo los elementos de cristal. Otro elemento que caracteriza las vistas del edificio es la biblioteca, configurada como un sólido volumen sobresaliente, que parece suspendido sobre la calle. La idea original, era la de realizar un "escudo rocoso", construido con un material robusto tal como la piedra Ceppo de Gré, muy empleada desde siempre en la arquitectura milanesa. En el interior, el universo de los despachos de investigación está "suspendido entre el cielo y la tierra", un laberinto que sube lentamente con una red interactiva de patios, puentes, terrazas y pasillos, que estimulan la superposición mediante movimientos horizontales y verticales. Este sitio de intercambio ha sido ideado como compuesto por rayos de espacio, suspendidos para formar una espectacular cobertura que filtra luz a todos los niveles. Para las pavimentaciones de todas las áreas de enlace (visto el elevado tráfico de personas y el consiguiente desgaste de las mismas) y también para los despachos de todos los pisos altos, se ha elegido un material extremadamente resistente: losas de Azul Bateig de la colección New Stone de GranitiFiandre. El color particular de esta piedra se funde perfectamente con los demás materiales utilizados en el edificio: cemento a vista, Ceppo de Grè y cristal, ofreciendo a las superficies de paso, la resistencia necesaria y el rendimiento típico del grés porcelánico, contribuyendo así a la realización de la idea original de las Grafton, de llevar a cabo una construcción "robusta e intrépida". Text by Flores Zanchi From Materia n°59


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